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jueves, 12 de enero de 2012

Esperar y ver-Nueva revisión a la situación mundial


El título de esta columna se refiere a una expresión en inglés (wait-and-see) que parece definir la posición que algunos directivos empresariales en Estados Unidos están tomando ante las perspectivas económicas de fin de año. Y es que aunque el último trimestre estuvo lleno de volatilidad y nerviosismo, hay algunas señales positivas dentro del mar de noticias negativas que hacen que los directivos no acaben de tener un escenario muy claro para planear el siguiente año.

De acuerdo al indicador MSCI, que muestra un panorama de la actividad bursátil en 70 países tanto de economías desarrolladas como emergentes y en transición, las bolsas de estos países han tenido una caída de 9.4% en lo que va del año si se mide en dólares, lo que muestra la actitud de inversionistas que han buscado destinos más “seguros” para sus capitales. Pero más allá de conocer esta cifra que muestra el acumulado de 9 meses y medio, lo interesante es evaluar el comportamiento que ha tenido en el año. Podemos dividirlo en cuatro periodos que muestran muy bien lo que hemos vivido desde que arrancó el 2011: comenzamos con el periodo de optimismo de Enero a Abril, donde se veían bajas probabilidades de una doble recesión y preocupaban mas bien los riesgos potenciales de inflación por la recuperación económica así como por el aumento de algunas materias primas y alimentos y, aunque las deudas de varios países seguían siendo un riesgo latente, el horizonte de problemas potenciales se ubicaba entre el 2012 y el 2013. Y por supuesto, no olvidemos el terremoto y tsunami de Japón que puso alertas sobre su impacto en el frágil estado de recuperación económica mundial.

El segundo periodo fue de Mayo a Julio, donde a pesar de las buenas noticias de diversos corporativos que tenían crecimientos superiores a las expectativas, la economía de las principales economías mostró que seguía en crecimiento pero a menores tasas que las del año pasado; además, las tasas de desempleo mostraban una inquietante permanencia y se acentuaron las inquietudes sobre la capacidad de pago de algunas deudas europeas; hubo nuevos apoyos económicos a dichos países, pero no lograron crear un clima de completa confianza. Esto provocó que en estos 3 meses, las bolsas del mundo bajaran 6%, con lo que llegaron a un nivel muy similar al que arrancó el año.

El tercer periodo fue Agosto y Septiembre, con todo el mar de noticias negativas que recibimos entre rebajas de calificación a las deudas de los países que tenían problemas, más la inquietud sobre la situación de otros países como la deuda de largo plazo de Estados Unidos y la deuda de Francia, Italia y Japón. Además, los crecimientos económicos de varias economías del segundo trimestre, reportados en este periodo, mostraban un crecimiento casi nulo en Alemania, Francia y el Reino Unido, con una caída de la economía japonesa. Esto provocó la caída en las bolsas de casi 17% en sólo 2 meses, y el incremento de las probabilidades de una doble recesión próxima en la economía de Estados Unidos, que pasó de un orden del 15% a uno del 35% y hasta el 50% en muy pocas semanas (a pesar de que la economía de ese país creció más en el segundo trimestre que lo que creció en el primero).

A lo largo de estos 3 periodos, la presión social por la falta de empleo se ha venido manifestando de diversas formas, desde Túnez y todas las revoluciones de África del Norte, hasta las recientes marchas de este fin de semana en cerca de 950 ciudades en 82 países, tanto de economías desarrolladas como economías emergentes.

Y es así como llegamos al brevísimo cuarto periodo, de 2 semanas de Octubre, donde las reacciones de las autoridades europeas y norteamericanas parecen estar calmando al público inversionista y esto se refleja con aumentos en las bolsas del mundo de 7%. Hay noticias positivas como el hecho que la bolsa de Nueva York llegara a los niveles en los que comenzó el año, la actividad manufacturera en Estados Unidos, Reino Unido y China creció en Septiembre, se sigue generando empleo en E.U. aunque apenas suficiente para el crecimiento poblacional, y las ventas al por menor crecieron también en ese país con perspectivas de que las ventas de fin de año sean mejores que las del año pasado. Pero así como están estas noticias, vemos que la actividad manufacturera en otros motores económicos se está desacelerando o inclusive contrayendo, como en Alemania, Francia y Brasil; la Directora del Fondo Monetario Internacional alertó sobre el contagio de la evolución negativa de las economías desarrolladas en las economías en desarrollo; por último, un estudio entre los Directores de las principales empresas en Estados Unidos ajustaron sus expectativas de inversión y generación de empleo (la mayoría las mantendrá igual por los próximos 6 meses, de ahí el “esperar y ver”)

Este es el complejo entorno internacional ante al que hay que planear el próximo año. Para México tenemos además los ingredientes de ser un año electoral y la presión social y de negocios que genera el tema de inseguridad. El escenario de la doble recesión en los próximos meses sigue sin ser el más probable para prácticamente ningún analista, pero el aumento de probabilidades hace que este sea uno de los escenarios a considerar. Lo que sí parece tener certidumbre para todo el 2012 es que ante la lenta recuperación que ha tenido el empleo, seguiremos con la presencia de un mercado interno aún deprimido.

Esto obliga a las empresas a ser más analíticas sobre sus mercados. Dentro de todos estos grandes números y promedios siempre hay nichos con mejores dinámicas de crecimiento, ya sea desde el enfoque de geografías nacionales e internacionales, o desde el enfoque de grupos económicos y sociales específicos. La tarea será ubicarlos para atenderlos con las estrategias correctas, ya que “tirarle a todo” sólo llevará, en el mejor de los casos, a estos ritmos generales de lento crecimiento.

sábado, 20 de agosto de 2011

Desaceleración económica mundial

Publicado en Plaza de Armas el 15 de Agosto de 2011
Pues sí, la semana pasada estuvo llena, como podía esperarse, de volatilidad, nerviosismo, pronósticos con tintes mas bien negativos, declaraciones de diversos actores (economistas, políticos, inversionistas) y en el fondo la pregunta del millón: ¿qué va a pasar con la economía y con nuestros bolsillos?
Como comenté la semana pasada, hay muchos aspectos que deben tomarse con demasiada mesura en estos momentos: ni el hecho de que en dos semanas las bolsas hayan tenido las peores caídas en años nos colocan en la misma situación de la crisis del 2008, ni tampoco el hecho de que hayan tenido brincos espectaculares (como el de la Bolsa Mexicana de Valores que tuvo la semana pasada su jornada de mayor incremento en 2 años y medio) deja ver que ya todo se resolvió. Vamos a seguir viendo por algunos días subidas y bajadas mientras permanezca la búsqueda de opciones que sean consideradas seguras y eso provoque la baja de algunas acciones que luego sean consideradas “gangas” y sean compradas. Si además sigue el surgimiento de notas como las dudas sobre la deuda de Francia, la volatilidad se extenderá.
Otra vez son los factores financieros, psicológicos (desconfianza), políticos y económicos entremezclados. Son elementos tan ligados y correlacionados que muchas veces es difícil encontrar cuáles son las causas y cuáles los efectos.
Si hablamos del factor económico, como había comentado la semana pasada, el consenso de las opiniones y evaluaciones coinciden en afirmar que estamos en un periodo de desaceleración económica y que han aumentado las probabilidades de una doble recesión debido a una reducción en el margen de maniobra que tienen los gobiernos por temas políticos y fiscales. Las estimaciones más negativas de la probabilidad de una doble recesión están en el orden del 30% al 50%. Pero si tomamos un paso atrás para evaluar esta situación, veremos que hace apenas un mes esa probabilidad por parte de algunos economistas era de menos de la mitad y las voces más críticas hablaban mas bien de que los problemas económicos estructurales que existen podrían impactar fuertemente en un horizonte de año y medio a 2 años. Entonces, ¿qué pasó que aceleró tanto esta preocupación y pesimismo? Los factores económicos complicados que tenemos no se deterioran tanto en sólo un mes; esto es consecuencia mas bien de aspectos políticos y de confianza. Desafortunadamente, estas evaluaciones tienen la capacidad de convertirse en profecías autocumplidas: “si los economistas dicen que viene una doble recesión, como inversionista busco destinos seguros y no invierto en empresas o en mercados emergentes y como consumidor cuido más mi gasto, con lo que freno el consumo”; esto hace que la economía se desacelere, por lo tanto, se cumple lo que los economistas pronosticaron. Un desafortunado círculo vicioso.
Más allá de analizar los comentarios, veamos las cifras de algunos indicadores involucrados. La siguiente gráfica muestra el crecimiento de la economía de Estados Unidos y México en los trimestres a partir de su recuperación (2 años de crecimiento):
Gráfico elaborado por Inteligencia de Negocios Atalaya con base en datos del U.S. Bureau of Economic Analysis
Vemos que en efecto, el ritmo de crecimiento ha disminuido en los últimos trimestres, pero no muestran todavía una tendencia clara ya que los ritmos crecen y decrecen trimestre con trimestre.
Por otra parte, a falta de una bola de cristal, se han desarrollado índices económicos “adelantados” que permiten visualizar con algunos meses de anticipación cuándo se estará pasando de un ciclo de crecimiento, a uno de desaceleración, a uno de contracción y a uno de recuperación. Dichos indicadores consideran distintos aspectos financieros y económicos. El Conference Board, organismo internacional de análisis económico fundado en 1916, publica esos índices adelantados para diversas economías. A finales de Julio y principios de Agosto, los resultados son mixtos para diversas economías. En el caso específico de México, éste se contrajo en Mayo después de 2 meses de crecimiento. Esto coincide con el índice adelantado publicado por INEGI, en el que después de tres meses de crecimientos más lentos, tenemos un primer mes de contracción, propio de un ciclo de desaceleración (aunque no hay una tendencia, sólo un valor mensual).
En resumen, hay indicadores que comienzan a mostrar el posible inicio de un periodo de desaceleración, pero eso ni implica necesariamente la proximidad de una recesión. El agravamiento de las percepciones y pronósticos se disparó por condiciones de confianza en el manejo político de las condiciones actuales, por lo que sólo acciones de este tipo en sentido contrario podrán estabilizar la volatilidad actual. Hay espacios de maniobra aún, pero “el paciente” requiere cada vez más medicinas, de distinto tipo, aplicadas al mismo tiempo, lo que genera un escenario más complejo. Irónicamente, recomendar acciones de protección puede acelerar la descomposición del ambiente económico, por lo que lo mejor será esperar unas cuantas semanas para seguir observando el comportamiento económico real, más allá de los nerviosismos actuales.

La inestabilidad financiera mundial

Publicado en Plaza de Armas el 8 de Agosto de 2011
La frase con la que titulo esta columna apareció en diversos medios el pasado viernes y sábado como resultado de todos los eventos recientes y que cerraron con “broche de oro” el viernes con el descenso de la calificación de la deuda de largo plazo de Estados Unidos de parte de Standard & Poor’s.
Vayamos por partes, y dividamos el “tumulto” que está ocurriendo en 4 vertientes y 2 frentes: las vertientes son la financiera, la psicológica, la política y la económica, y los frentes son Europa y Estados Unidos.
Comencemos con los aspectos psicológicos y financieros. Los primeros en cuanto a nerviosismo y percepción de riesgo, los segundos en cuanto a costos de financiamientos y primas de riesgo. En Europa, a la crisis de deuda de 4 países (España, Portugal, Irlanda y Grecia) se agregó Italia, como habíamos visualizado que podía ocurrir en esta columna a finales de Mayo. Con estos 5 frentes abiertos, las autoridades europeas se han preocupado por tomar acciones y mandar señales que tranquilicen a los mercados sobre la capacidad de cumplimiento de estos países, pero no han tenido éxito. Las calificadoras han degradado la calidad de esas deudas y mantienen perspectivas negativas, lo que ha provocado el incremento de sus tasas de riesgo. Derivado de esto, los financiamientos se encarecen, lo que es un factor negativo para la débil recuperación económica y los inversionistas comienzan a buscar otros destinos más seguros para su dinero o a exigir más rendimiento para las deudas de estos países. Por lo pronto, las autoridades europeas han mandado señales de que compraran masivamente deuda italiana y española, con lo que esperan incidir en la reducción de la prima de riesgo y dar señales de tranquilidad a los inversionistas.
Ahora, veamos el frente norteamericano. La larga y desgastante negociación para aumentar el techo de su deuda dio una solución de corto plazo, pero que dejó dudas sobre las implicaciones en el mediano y largo; por lo tanto, aunque los mercados arrancaron en Asia el Lunes con alzas importantes, conforme fue avanzando la jornada y abrieron otros mercados las bolsas mostraron nerviosismo y tuvieron fuertes caídas en todo el mundo el Jueves. Por los niveles alcanzados y por la magnitud de las caídas, muchos comenzaron a ver analogías con la crisis del 2008, lo que siguió aumentando el nerviosismo. El oro siguió subiendo en la semana al ser uno de los destinos “seguros” para los capitales, mientras que otros buscaron los destinos de las economías emergentes o los bonos de gobiernos sólidos como Alemania o la deuda de corto plazo de Estados Unidos.
Ante este panorama, el viernes se anunciaron cifras positivas de empleo en Estados Unidos. En efecto, se aceleró la creación de empleo y disminuyó la tasa de desempleo, lo que inyectó confianza inicial. Sin embargo ésta bajó cuando los análisis mostraron que los empleos creados apenas son suficientes para cubrir el incremento de población y el desempleo disminuyó porque aumentó el número de personas que ya no buscan empleo por no tener posibilidades de encontrar y, por lo tanto, ya no son técnicamente desempleados. Al final del día, Standard & Poor’s baja la calificación de la deuda de largo plazo de Estados Unidos de AAA a AA+, lo que nos coloca en un terreno inédito con muchas posibilidades, todas preocupantes. Pueden aumentar las tasas del financiamiento de Estados Unidos y junto con ésta las de otros organismos norteamericanos (como las hipotecarias o algunos Estados), un factor nuevamente preocupante en una dinámica de lenta recuperación económica. Pero por otra parte, ¿qué alternativas seguras buscarán los inversionistas? Algunos analistas evalúan que los mercados seguirán pensando en la deuda de Estados Unidos como uno de los destinos seguros, por lo que se prevé que no pudiera haber aumento de tasas. Además, al no haber perspectivas de degradación por parte de las otras 2 compañías calificadoras, se reduce la posibilidad de aumentos en las tasas o la duración de las mismas.
Esta mezcla de factores mantendrá la volatilidad extrema en los mercados durante las siguientes semanas; una muestra fue la bolsa de Israel, la única que abre los domingos, que suspendió ayer operaciones al registrar un descenso del 6%. Es cierto que hay circunstancias que validan los temores actuales, pero éstas tienen un horizonte de impacto hacia el 2012 y 2013 (lo cual tampoco es un consuelo), por lo que es muy posible que estos altibajos sean mas bien resultados coyunturales. Como inversionista será mejor esperar unas semanas a que pasen estos momentos complicados antes de tomar decisiones.
Ahora, veamos los aspectos políticos. Las compañías calificadoras (Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch) fueron fuertemente criticadas por su rol en la crisis del 2008, por lo que parecen ahora dispuestas a tomar decisiones no populares y más oportunas. Esto no implica que su visión sea infalible; sin embargo, por su posición, su voz puede convertirse en una profecía autocumplida, por lo que no deben desestimarse sus opiniones. Además, por sus decisiones respecto a las deudas europeas han sido merecedoras a descalificaciones por las autoridades de ese continente y el ajuste en la calificación de deuda norteamericana podría convertirse en un gran pasivo para las aspiraciones reeleccionistas de Obama y en un símbolo del inicio del fin de la posición norteamericana como el líder económico mundial. Este aspecto sin duda tiene impactos de mediano y largo plazo, pero desde ahora estará afectando en diversos entornos políticos, como el posible adelanto de elecciones en España e Italia, o el desarrollo de las campañas en Estados Unidos y México. El único aspecto que podría traer más estabilidad a estas condiciones es el económico, pero ahí tampoco son muy halagadoras las perspectivas. Sobre esto escribiré la próxima semana.

lunes, 27 de junio de 2011

Actualización de perspectivas de crecimiento 2011 para México y el Mundo

Publicado en Plaza de Armas el 27 de Junio de 2011.

EL "NUEVO NORMAL"

Durante la semana pasada escuchamos diversas noticias sobre la reducción de perspectivas de crecimiento económico en distintos países. Por una parte el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su revisión trimestral de perspectivas económicas, redujo en una décima de punto porcentual el pronóstico de crecimiento mundial para el 2011 al pasar de 4.4%, que era el estimado de Enero y Abril, a 4.3%.

Sin lugar a dudas, escuchar la palabra desaceleración crea nerviosismo y uno siempre quisiera pensar que cuando se habla de pronósticos estos deberían ir en aumento; pero pongamos este ajuste en una perspectiva mayor de tiempo: el pronóstico actual de 4.3% es aún mayor que el que se tenía en Octubre del 2010 (cuando se pensaba que la economía mundial crecería 4.2% en el 2011); no pretendo dar este dato a manera de consuelo, sino para identificar simplemente que el nuevo pronóstico no está en algún rango bajo inédito, lo que sí sería una señal muy preocupante. ¿Qué tan bueno es un crecimiento del 4.3%? Es superior al crecimiento promedio de la primer década de este siglo (3.6%), pero menor a los picos alcanzados en el periodo 2004-2007, donde el mundo crecía a un ritmo entre el 4.5% y el 5.2%.

El ajuste a la baja no es algo a ignorarse, pero tampoco debe tomarse aún como un aviso de cambio de tendencias globales en la economía. Los diversos riesgos internacionales de los últimos meses siguen vigentes y tienen el potencial de impactar negativamente a nivel global; pero se está todavía dentro de un margen de operación y ajustes para contenerlas. “El mensaje clave es que estamos entrando a una nueva fase de la crisis, que llamaría la fase política de la crisis, y el tiempo ahora es esencial para tomar las decisiones políticas que son necesarias para evitar problemas más adelante”, declaró hace 10 días el Director de mercados monetarios y de capitales del FMI.

Desde otra perspectiva, el ajuste refleja tiempos aún complicados para las economías en desarrollo (pasó su pronóstico de crecimiento para el 2011 de 2.4% a 2.2%), mientras que para las economías en desarrollo el ajuste fue mas bien a la alza (pasó de 6.5% a 6.6%). En este mismo sentido, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos bajó también sus expectativas de crecimiento para el 2011 y el 2012.


Pronósticos actuales

2011
2012
Fed
2.9%
3.7%
FMI
2.5%
2.7%

La lenta recuperación del empleo, la crisis hipotecaria, la inflación y uno más coyuntural que fue el tsunami de Japón son las causas de este ajuste. En una declaración muy poco esperanzadora, pero sin duda muy realista, el Presidente de la Fed declaró “Proyectamos que el desempleo se reducirá muy dolorosamente despacio”.

En consistencia con estas perspectivas, la economía de los países que usan el Euro está en su ritmo más bajo de los últimos 20 meses; sigue creciendo, pero más lentamente. Los economistas aún estiman que es muy pronto para saber si esta desaceleración es temporal o si marcará nuevas bajas para lo que resta del año; por lo pronto, la lenta recuperación del empleo en Europa así como la incertidumbre provocada por los programas de austeridad implantados por los países que tienen problemas fiscales han provocado que la confianza del consumidor europeo cayera nuevamente después de haber tenido una ligera recuperación.

En el caso de México, la más reciente proyección del FMI para el 2011 fue positiva:

Proyecciones del FMI

2011
2012
Oct. 2010
3.9%
--
Ene. 2011
4.2%
4.8%
Abr. 2011
4.6%
4.0%
Jun. 2011
4.7%
4.0%

El Banco de México también aumentó en Mayo su pronóstico de crecimiento a uno entre 4% y 5% y la OCDE la aumentó en el mismo mes su pronóstico a 4.4%. ¿Qué tan sostenible es un crecimiento para el país cuando su principal socio comercial está teniendo perspectivas contrarias? Seguramente no mucho y eso es uno de los factores por los que el pronóstico para el 2012 no pinta tan bien y se ajustó a la baja hace 3 meses. Esto, junto con el hecho de que la desocupación lleva 2 meses de aumento y sigue a niveles muy altos respecto a los previos a la crisis, la demanda del mercado interno sigue también sin recuperarse a los niveles de hace 3 años y la confianza del consumidor ha caído a su nivel más bajo en este año (pero está aún por arriba del primer semestre del 2010), nos deja ver un futuro lleno de muchos riesgos.

Estas variables negativas mundiales (como el desempleo), por lo extendido de su duración, parecen estar en un nuevo estado de “normalidad”. En Noviembre pasado, el presidente de Estados Unidos declaró “Lo que es un riesgo es que nos atoremos en un ‘Nuevo Normal’, donde las tasas de desempleo permanezcan altas, la gente que tiene empleo vea aumentar sus ingresos, los negocios tengan grandes utilidades. Pero ellos han aprendido a hacer más con menos, así que no contratan”. Todo parece indicar que ya estamos plantados en ese ‘nuevo normal’; la buena noticia es que siguen los crecimientos, la mala es que los diversos riesgos parecen afectar ya la velocidad y sostenimiento de ese crecimiento. La próxima semana continuaré el análisis de las oportunidades y amenazas ligadas a esta nueva normalidad.

miércoles, 8 de junio de 2011

¿Podría dejar de cumplir el pagador más confiable del mundo?

Publicado en Plaza de Armas el 30 de Mayo de 2011.

La semana pasada escribí en esta columna sobre la deuda de las 4 naciones de la Unión Europea que más inquietudes han generado en los mercados internacionales: Portugal, España, Irlanda y Grecia. Sin embargo, los altos niveles de deudas nacionales no están limitados a esos 4 países. Alemania, Italia, Francia e Inglaterra tienen también altos niveles de deuda, inclusive mayor que la de España, pero se mantienen como economías fuertes que no han mandado señales de alerta sobre su capacidad de pago.

Es cierto que su futuro puede verse afectado por el desempeño y logros de las primeras 4 economías mencionadas, ya que un incumplimiento de éstas los dejaría expuestos por las posiciones que tienen sus bancos como acreedores, principalmente Alemania; pero hasta ahora, el escenario más probable es que las economías con más problemas vayan cumpliendo con sus compromisos de pago, recorte de gastos y venta de activos. El principal riesgo de incumplimiento se ve en Grecia, pero aún así, se percibe el horizonte del 2013 al 2015 como el tiempo que llevará todo esta reestructuración de deudas nacionales. Los escenarios más negativos tienen por lo pronto menor probabilidad de ocurrencia.

Ahora, de este lado del océano, el tema reciente en los medios ha sido el de la deuda de Estados Unidos. En economía hay un concepto conocido como la tasa libre de riesgo, que se refiere a la existencia de una opción teórica de inversión que no representa ningún riesgo en su cumplimiento y que, al terminar el periodo de dicha inversión, se dispondrá del efectivo sin mayor problema. Para efectos prácticos, la tasa que se toma para este concepto es la de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ya que se considera que si hay alguien que siempre cumplirá con sus compromisos financieros es Estados Unidos. Pues en estas semanas recientes, esa capacidad de pago es un tema que está en discusión en el Congreso de Estados Unidos por el hecho de que el límite de capacidad de endeudamiento del gobierno norteamericano se alcanzará próximamente. ¿Qué implica esto? La incapacidad de generar deuda en otros plazos que permita al gobierno de Estados Unidos cumplir con sus compromisos en el corto plazo. ¿Qué consecuencias tendría esto? Si hablamos que el marco de referencia de seguridad financiera en el mundo dice que no puede pagar, habría problemas fuerte de liquidez en el sistema financiero mundial y, puesto que hablamos del mayor motor económico del mundo, podríamos hablar de una nueva recesión económica mundial, inclusive más fuerte que la de hace 3 años.

Sin duda, hablamos de un escenario catastrófico. Ante esto, el único camino viable es una negociación en el Congreso que lleve a la autorización de ampliación del techo de deuda; no hay otra opción. Si esto no se autoriza a más tardar a inicios de Agosto, Estados Unidos podría entrar en sus primeros incumplimientos de pago. Así que nos enfrentamos a un periodo de dos meses de negociaciones entre Demócratas y Republicanos, que llevará su componente económico, pero obviamente también el político.

El Partido Republicano estará condicionando su autorización de ampliación del límite de deuda a una serie de compromisos del actual gobierno para reducir gastos; se habla de un paquete de reducción de gastos por $6 billones de dólares en los próximos 10 años y la privatización del sistema de seguridad de salud pública (Medicare).

Podríamos pensar que tanto en el caso de Europa como en el de Estados Unidos, estas reestructuraciones serían una forma de “patear el balón” para más adelante; es decir, resuelvo un problema actual de deuda generando más deuda a otros plazos. Sin embargo, estas reestructuraciones también han creado nueva conciencia y compromisos para tener políticas fiscales más responsables y balanceadas.

Por supuesto que sigue latente la posibilidad de que el incumplimiento de algún país pueda traer efectos “contagio” y consecuencias en cadena en el sistema financiero mundial; aunque éste se sigue viendo como el escenario menos probable por el momento, éste dependerá del compromiso, responsabilidad y capacidad de acción de los distintos países. Por otra parte, las nuevas disposiciones sobre la reducción del gasto público podrían traer efectos negativos en el ritmo de crecimiento de la economía mundial para el mediano plazo, aunque  para el corto plazo las perspectivas de crecimiento se siguen viendo positivas en general, más empujadas por las economías emergentes que por las de los países desarrollados. Por último, los efectos de los niveles de deuda alcanzados y sus reestructuraciones son una reducción en el margen de maniobra de los gobiernos para estimular ritmos lentos de crecimiento económico, por lo que si hubiera nuevas desaceleraciones, podríamos esperar ritmos mucho más lentos de recuperación.

En resumen, vemos que aunque se han estado tomando acciones en el corto plazo, no podemos hablar aún de escenarios libres de riesgos en el mediano plazo. Será necesario seguir las novedades en estos frentes y en otros que pudieran comenzar a tener problemas sobre sus capacidades de pago (posiblemente Italia en Europa y Japón en Asia, cuya deuda ha sido reducida en calificación la semana pasada), y tener claro que no habrá soluciones inmediatas, sino que estos temas serán todavía focos amarillos durante los próximos 2 a 4 años.

lunes, 4 de abril de 2011

¿Cómo está la salud económica de Estados Unidos?

Sí, todos conocemos el ya trillado dicho de “si a Estados Unidos le da gripa, a México le da pulmonía”. En una dinámica económica donde Estados Unidos es el destino del 80% de las exportaciones de México, el origen del 30% de la inversión extranjera directa en el 2010, el principal origen de turismo internacional para nuestro país (y nosotros su principal destino en el extranjero), así como el principal destino de capital humano, tanto legal como ilegal, que sale de nuestro país, es inevitable esta dependencia.

En la gráfica podemos ver la relación entre ambas economías en los últimos 3 años. Para hacerlos comparables, convertí el nivel de PIB de los 2 países a un índice base 100, donde tomo como referencia el nivel del PIB del 4º trimestre del 2007 (previo a la crisis económica). El PIB nacional tardó más en comenzar a contraerse, pero su caída fue más fuerte y el inicio de la recuperación más lento. Por este motivo, mantenemos la continua preocupación e interés por saber cómo se encuentra y qué perspectivas tiene la economía de Estados Unidos.

Gráfica hecha por Atalaya con datos del Bureau of Economic Analysis y el INEGI.

También podemos observar en la gráfica que los 6 trimestres recientes de crecimiento que ha tenido Estados Unidos lo han llevado por fin a recuperar los niveles del PIB previos a la crisis. Esta tendencia siempre será una buena noticia, pero no permite afirmar que los efectos de su crisis económica se hayan recuperado al 100%.

En ese periodo, el total de la población de Estados Unidos aumentó en más de 10 millones de personas, de los cuales 5.7 millones tienen 16 años o más y por lo mismo son potencialmente fuerza laboral. Esto se traduce llanamente a que se está produciendo el mismo volumen de bienes y servicios, pero entre más personas. La consecuencia de esto es que haya todavía algunos indicadores clave que no se han podido recuperar, como son el empleo y el nivel de ingresos.

Su tasa de desempleo reportada en Marzo de este año es del 8.8%. Hay dos noticias buenas: es la tasa más baja de los últimos 2 años y tuvo una fuerte recuperación en el primer trimestre del año; la mala es que se encuentra todavía muy arriba de los niveles previos a la crisis, donde la tasa de desempleo era del orden del 4.5% al 5%.

Derivado de esto, el nivel de ingresos promedio de la población sigue sin recuperarse. De acuerdo a la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos, esa variable ha tenido diversas fluctuaciones durante los últimos 2 años, y se encuentra ligeramente abajo del nivel más alto que se obtuvo en 2008.

Este panorama, aunado a otros factores externos e internos hace que recibamos continuamente señales encontradas sobre la economía norteamericana.

Por una parte, hay perspectivas muy positivas en algunos parámetros, como son el incremento en los pedidos de fábricas que tiene su mayor nivel desde Septiembre de 2006, o el aumento en el crédito al consumo que está permitiendo que haya más préstamos para gastos fuertes (compra de autos, botes, educación universitaria, etc.) con una caída del crédito en tarjetas. Pero por otra parte la gente sigue teniendo inquietudes sobre el futuro (el índice de confianza cayó en Marzo después de haber logrado el mes anterior el nivel más alto de los últimos 3 años), la inflación está creciendo a su nivel más alto en año y medio, y el mercado de bienes raíces residenciales tiene varios temas delicados por delante (el precio de las casas sigue cayendo, y muchas familias siguen con problemas hipotecarios que los pueden llevar a la pérdida de sus propiedades). Por si faltara poco, el gobierno americano está negociando fuertes reducciones en el gasto público, lo que puede ser positivo en un largo plazo por los altos niveles de déficit que tienen, pero en el corto plazo puede comprometer el ritmo de crecimiento.

Así como inicié con un dicho, cerraré con otro: “el que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla”. Es normal que las amenazas que identificamos nos provoquen temores, por las implicaciones que podrían tener en las economías de ambos países cuando todavía nos encontramos en un delicado estado de recuperación. Pero no olvidemos que en cualquier momento, así como hay amenazas, también hay oportunidades. La realidad nos indica que aún dentro de los temores que ha habido de una doble recesión por más de un año, Estados Unidos ha logrado ligar 6 trimestres de crecimiento y mantiene perspectivas de crecimiento para el 2011. Por lo tanto, asegurémonos de tener visibles en todo momento las fuerzas negativas y las positivas que debemos monitorear, evaluar y analizar; aquí le presenté las que considero más relevantes por el momento. Esto nos permitirá tomar mejores decisiones y actuar más oportunamente, lo que finalmente es una de las grandes funciones de la dirección de empresas.