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lunes, 12 de marzo de 2012

Comportamiento del crédito a empresas

Publicado en Plaza de Armas el 31 de Octubre de 2011


Las noticias financieras provenientes de Europa siguen afectando la volatilidad de los mercados financieros. En esta semana, las noticias fueron mas bien positivas con el acuerdo logrado en Europa sobre la deuda griega y el fondo de apoyo europeo. Eso provocó que las bolsas en el mundo tuvieran en la semana un crecimiento promedio global de 3.8%, con lo que se acumula un crecimiento de 17% en el mes de Octubre. Cuando revisamos que esta recuperación sigue a una caída de casi 22% en los 2 meses y medio previos,  entendemos la magnitud de la volatilidad reciente en los mercados.

Los impactos de estos movimientos en las economías emergentes vienen por distintos frentes: debido al nerviosismo, los capitales buscan destinos más seguros, por lo que hay salida de capitales de los mercados emergentes, lo que hace que el tipo de cambio aumente. Como ejemplo comparemos la variación que ha tenido en el año el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que ha tenido un comportamiento muy similar a las bolsas en el mundo, con la variación del tipo de cambio acorde al Diario Oficial de la Federación (DOF).




Gráfica elaborada por Inteligencia de Negocios Atalaya con datos de la Bolsa Mexicana de Valores y del Banco de México

Se ve que en el periodo de Enero a Julio, en que la Bolsa tuvo movimientos menos fuertes, el tipo de cambio se mantenía en un rango estable con una tendencia a la baja; pero a raíz de los movimientos bruscos de la bolsa en el tercer trimestre, el tipo de cambio sufrió presiones a la alza que lo llevaron al orden de los 14 pesos por dólar. Ante la recuperación de Octubre de la Bolsa, el tipo de cambio también ha ido bajando hasta estar en los niveles de los 13 pesos por dólar, donde los estimados indican que permanecerá durante el año. Esto hace que el costo de financiamiento de las empresas, si tienen préstamos en dólares, aumente por el puro efecto cambiario (al momento es 7% más caro que a inicios de año).

Pero además del efecto por el tipo de cambio, está el efecto de aumento de costo por las tasas de interés, otro de los impactos asociados a la volatilidad internacional. Para que las economías emergentes permanezcan atractivas en un entorno de riesgos, deben ofrecer más rendimientos, lo que hace que el dinero cueste más.

¿Qué perciben los empresarios en México ante estos impactos negativos en el costo y disponibilidad del financiamiento? Hay 2 publicaciones recientes que nos permiten conocer este aspecto. El “Reporte sobre el Sistema Financiero” que publicó recientemente el Banco de México (BANXICO), donde se presentan datos del financiamiento a empresas privadas no financieras al mes de Junio; los datos reflejan que el financiamiento total a las empresas sigue creciendo respecto al año pasado, aunque con una ligera disminución en la tasa de crecimiento. Por otra parte, las empresas perciben que los costos de los financiamientos (tasas de interés, comisiones y otros gastos) así como los requerimientos de colaterales se vuelven menos accesibles, mientras que los montos y plazos ofrecidos y el tiempo de resolución siguen accesibles, aunque con una tendencia a la estabilización y reducción. El segundo reporte es el llamado “Barómetro de Empresas” que publica trimestralmente la empresa consultora Deloitte. En éste, los empresarios perciben al tercer trimestre que la disponibilidad de crédito es ligeramente mejor que hace un año, pero es un dato que lleva 2 trimestres consecutivos con una caída en la percepción de mejoría.

¿Esta percepción está basada en hechos reales? Analicemos las cifras que publica la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, donde refleja la situación de la cartera de crédito de 34 instituciones bancarias en el país respecto al financiamiento a empresas. Las cifras son al mes de Agosto de este año. De acuerdo a estos reportes, en el año se han entregado más de 700,000 créditos a empresas. Aunque tanto el número de créditos como el monto promedio de estos es muy variable mes con mes, si analizamos los datos agrupados por trimestres (para reducir un poco la variabilidad), vemos que en el 2º trimestre sí hubo una reducción en el número de créditos respecto al primero, pero en promedio fueron créditos de un monto mayor. Ahora, si comparamos esto con Julio y Agosto, el número de créditos tiene una ligera mejora, pero ahora fue el monto promedio del préstamo el que se ha reducido ligeramente. Así que ante estos comportamientos, es normal la percepción de menos accesibilidad a los créditos bancarios, ya sea en número o en monto. En lo que respecta al costo del financiamiento, de los mismos reportes vemos que las tasas de interés promedio en Julio y Agosto fueron de las más altas del año, por lo que vemos que en efecto hay menos accesibilidad en los costos.

¿Cómo cerrará el año? Es posible que las buenas noticias de la semana pasada mantengan una inercia en los 2 meses faltantes, con lo que cerraríamos con un optimismo mucho menos moderado que al inicio del año, pero aún en escenarios de expansión económica; sin embargo, es tan frágil la situación de varios países, en su entorno económico y político, que no es difícil que surja una nueva fuente de preocupación y nerviosismo mundial en estas semanas, principalmente provenientes de Europa.  Sólo queda estar alerta para actuar oportunamente.

lunes, 27 de junio de 2011

Actualización de perspectivas de crecimiento 2011 para México y el Mundo

Publicado en Plaza de Armas el 27 de Junio de 2011.

EL "NUEVO NORMAL"

Durante la semana pasada escuchamos diversas noticias sobre la reducción de perspectivas de crecimiento económico en distintos países. Por una parte el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su revisión trimestral de perspectivas económicas, redujo en una décima de punto porcentual el pronóstico de crecimiento mundial para el 2011 al pasar de 4.4%, que era el estimado de Enero y Abril, a 4.3%.

Sin lugar a dudas, escuchar la palabra desaceleración crea nerviosismo y uno siempre quisiera pensar que cuando se habla de pronósticos estos deberían ir en aumento; pero pongamos este ajuste en una perspectiva mayor de tiempo: el pronóstico actual de 4.3% es aún mayor que el que se tenía en Octubre del 2010 (cuando se pensaba que la economía mundial crecería 4.2% en el 2011); no pretendo dar este dato a manera de consuelo, sino para identificar simplemente que el nuevo pronóstico no está en algún rango bajo inédito, lo que sí sería una señal muy preocupante. ¿Qué tan bueno es un crecimiento del 4.3%? Es superior al crecimiento promedio de la primer década de este siglo (3.6%), pero menor a los picos alcanzados en el periodo 2004-2007, donde el mundo crecía a un ritmo entre el 4.5% y el 5.2%.

El ajuste a la baja no es algo a ignorarse, pero tampoco debe tomarse aún como un aviso de cambio de tendencias globales en la economía. Los diversos riesgos internacionales de los últimos meses siguen vigentes y tienen el potencial de impactar negativamente a nivel global; pero se está todavía dentro de un margen de operación y ajustes para contenerlas. “El mensaje clave es que estamos entrando a una nueva fase de la crisis, que llamaría la fase política de la crisis, y el tiempo ahora es esencial para tomar las decisiones políticas que son necesarias para evitar problemas más adelante”, declaró hace 10 días el Director de mercados monetarios y de capitales del FMI.

Desde otra perspectiva, el ajuste refleja tiempos aún complicados para las economías en desarrollo (pasó su pronóstico de crecimiento para el 2011 de 2.4% a 2.2%), mientras que para las economías en desarrollo el ajuste fue mas bien a la alza (pasó de 6.5% a 6.6%). En este mismo sentido, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos bajó también sus expectativas de crecimiento para el 2011 y el 2012.


Pronósticos actuales

2011
2012
Fed
2.9%
3.7%
FMI
2.5%
2.7%

La lenta recuperación del empleo, la crisis hipotecaria, la inflación y uno más coyuntural que fue el tsunami de Japón son las causas de este ajuste. En una declaración muy poco esperanzadora, pero sin duda muy realista, el Presidente de la Fed declaró “Proyectamos que el desempleo se reducirá muy dolorosamente despacio”.

En consistencia con estas perspectivas, la economía de los países que usan el Euro está en su ritmo más bajo de los últimos 20 meses; sigue creciendo, pero más lentamente. Los economistas aún estiman que es muy pronto para saber si esta desaceleración es temporal o si marcará nuevas bajas para lo que resta del año; por lo pronto, la lenta recuperación del empleo en Europa así como la incertidumbre provocada por los programas de austeridad implantados por los países que tienen problemas fiscales han provocado que la confianza del consumidor europeo cayera nuevamente después de haber tenido una ligera recuperación.

En el caso de México, la más reciente proyección del FMI para el 2011 fue positiva:

Proyecciones del FMI

2011
2012
Oct. 2010
3.9%
--
Ene. 2011
4.2%
4.8%
Abr. 2011
4.6%
4.0%
Jun. 2011
4.7%
4.0%

El Banco de México también aumentó en Mayo su pronóstico de crecimiento a uno entre 4% y 5% y la OCDE la aumentó en el mismo mes su pronóstico a 4.4%. ¿Qué tan sostenible es un crecimiento para el país cuando su principal socio comercial está teniendo perspectivas contrarias? Seguramente no mucho y eso es uno de los factores por los que el pronóstico para el 2012 no pinta tan bien y se ajustó a la baja hace 3 meses. Esto, junto con el hecho de que la desocupación lleva 2 meses de aumento y sigue a niveles muy altos respecto a los previos a la crisis, la demanda del mercado interno sigue también sin recuperarse a los niveles de hace 3 años y la confianza del consumidor ha caído a su nivel más bajo en este año (pero está aún por arriba del primer semestre del 2010), nos deja ver un futuro lleno de muchos riesgos.

Estas variables negativas mundiales (como el desempleo), por lo extendido de su duración, parecen estar en un nuevo estado de “normalidad”. En Noviembre pasado, el presidente de Estados Unidos declaró “Lo que es un riesgo es que nos atoremos en un ‘Nuevo Normal’, donde las tasas de desempleo permanezcan altas, la gente que tiene empleo vea aumentar sus ingresos, los negocios tengan grandes utilidades. Pero ellos han aprendido a hacer más con menos, así que no contratan”. Todo parece indicar que ya estamos plantados en ese ‘nuevo normal’; la buena noticia es que siguen los crecimientos, la mala es que los diversos riesgos parecen afectar ya la velocidad y sostenimiento de ese crecimiento. La próxima semana continuaré el análisis de las oportunidades y amenazas ligadas a esta nueva normalidad.

Flujo de inversiones en el país y en Querétaro

Publicado en Plaza de Armas,  20 de Junio de 2011.

La inversión extranjera directa (IED), es decir, el dinero que llega de otros países para el establecimiento o expansión de empresas, es un indicador de la confianza y oportunidades que refleja un país en términos de mercados potenciales, eficiencias operativas, ventajas competitivas, etc. En este sentido, los capitales mundiales se irán a los países que presenten más oportunidades, seguridad y potencial de crecimiento.

Si dividimos al mundo en 3 grandes grupos definidos como economías desarrolladas (Estados Unidos, Europa occidental y Japón principalmente), economías en desarrollo (Latinoamérica, África y prácticamente toda Asia) y economías en transición (Europa Oriental, ex repúblicas soviéticas y los países de la Commonwealth), siempre era el grupo de las economías desarrolladas el que recibía la mayor parte de la IED en el mundo; sin embargo, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés), en su reporte trimestral de Enero “Monitor de Tendencias de Inversiones Globales”, identificó que 2010 fue el primer año en que las economías en desarrollo y en transición recibieron  más del 50% de la IED, lo que refleja la mayor participación de estas economías en el marco mundial y diversas oportunidades de crecimiento apoyadas en estos flujos de dinero. Ante el contexto de las deudas gubernamentales y por lo mismo, el menor margen de maniobra que tienen dichos gobiernos, la UNCTAD identifica estos flujos de inversión como un componente importante en los países para tener un crecimiento sostenible.

México se encuentra en la competencia por atraer estas inversiones que generan empleo y desarrollo con impacto en el mediano y largo plazo. En el 2010, México recibió entre 17.7 y 18.7 miles de millones de dólares (estimados de la CEPAL y de Banco de México respectivamente), cifras que reflejan una mejoría respecto al 2009, pero sin alcanzar aún el pico del 2007. Este comportamiento es el mismo que ha tenido la IED a nivel mundial y muy parecido a la tendencia en Latinoamérica (con la única diferencia que en esta región el pico fue en el 2008).

México se mantiene como el segundo destino de inversiones en Latinoamérica, muy detrás de Brasil y ligeramente arriba de Chile, que es una economía 5 veces más pequeña que la de México; esto nos muestra que a pesar de ser un destino importante en términos de montos, este concepto no tiene aún la importancia relativa que tiene en otros países, lo que en teoría nos daría un gran margen de crecimiento aún.

Ahora, el reto de mantenerse como un destino atractivo depende de varios factores estructurales; sin embargo, enfoquemos el análisis sólo en el tema de seguridad. De acuerdo a un estudio de cobertura nacional desarrollado por la American Chamber of Commerce de México llamado “El impacto de la seguridad en México en el sector privado”, cuyos resultados publicó hace un par de meses, una de cada 2 empresas no han reconsiderado su inversión en México debido a este tema, mientras que el resto sí lo ha hecho o tienen dudas de hacerlo. Esto es ya innegablemente un punto de alarma, que posiblemente tenga ya una incidencia en lo que ha sido el comportamiento de la IED en el primer trimestre del año.

Mientras que comúnmente un componente fuerte de la IED recibida cada año son inversiones nuevas, en el primer trimestre del 2011 el componente principal fueron las reinversiones, con una proporción mucho mayor a la de los últimos 5 años. Esto parecería indicar que las empresas extranjeras presentes en México siguen viendo un clima propicio para reinvertir, pero que estamos fallando en atraer capitales nuevos, probablemente alejados por estos temas de seguridad. Una posición que refleja estas condiciones fue la descrita por la Directora General de General Electric en México el pasado mes de Mayo, donde estableció que si bien la inseguridad es un reto para el país, no es un factor para inhibir ni frenar las inversiones.

Más allá de percepciones o de declaraciones, los datos del Banco de México muestran que en el primer trimestre de este año recibimos 4.8 miles de millones de dólares, una cifra que nos pone en ruta para lograr el objetivo planteado por la Secretaría de Economía de cerrar el año con un monto entre 17 y 19 miles de millones de dólares, cifra igual o ligeramente superior a la del año pasado.

Si llevamos el análisis ahora a nivel del Estado de Querétaro, éste mantuvo un crecimiento de la IED durante el 2008 y 2009, pero tuvo un descenso en el 2010; a pesar de eso, la importancia de Querétaro dentro de la Federación aumentó y se convirtió en el 7º Estado con mayor IED. Esto es consecuencia de una mayor atracción relativa del Estado dentro del país y en el contexto latinoamericano, que inclusive se vio reflejado en un estudio desarrollado por la unidad de inteligencia del Financial Times que llamó “Ciudades del Futuro”, donde clasificó a la ciudad de Querétaro como la 7ª mejor ciudad de Latinoamérica en términos de potencial económico, recursos humanos, efectividad de costos, calidad de vida, infraestructura y facilidad para hacer negocios (atrás de Monterrey y Guadalajara dentro de México). Las inversiones siguen llegando en las áreas aeronáutica y de servicios, lo que traerá cambios importantes en la dinámica y perfil económico del Estado que deberán ser evaluados para identificar nuevas oportunidades y necesidades de la base empresarial, para atender los requerimientos de servicios y productos que tendrán estas empresas que serán parte de las que estén impulsando el crecimiento durante los próximos 5 a 10 años.